Flora en los Pirineos 1-Plántas mágicas

PLANTAS MÁGICAS

Entre la flora de nuestros parajes hay de todo, "como en botica". No resulta raro encontrar bellas flores o frutos vivamente coloreados que, sin embargo, pueden matar o causarnos graves trastornos. Las plantas venenosas están ahí, junto a las demás. Por eso, tratemos de conocerlas y respetarlas sabiendo que en el monte, no todo puede ni debe ser orégano

Las brujas eran expertas en toda clase de hierbas. Con ellas y los más singulares elementos preparaban en su caldero ungüentos mágicos, pócimas curativas, eficaces venenos y filtros amorosos que guardaban en jarras y botellas. Depositarias de antiguos conocimientos transmitidos de unas a otras, las brujas de los más diversos rincones del mundo utilizaban los mismos elementos para fines semejantes.
Hoy sospechamos que el vuelo nocturno y otras de sus visiones eran producidas por ciertas plantas alucinógenas que, mezcladas con grasa, penetraban por los poros de su piel, tras frotarla enérgicamente.
Inquisidores y eruditos de la época han descrito la composición de estas unturas y el modo que tenían de administrárselas. Gracias a ellos, los investigadores modernos han identificado diversos elementos alucinógenos y varios narcóticos de extracción vegetal. Así sabemos que en algunas de sus combinaciones mezclaban belladona, beleño, adormidera, acónito, semilla de girasol, cannabis, cicuta, solano, amapola, digital, mandrágora, eléboro, etcétera.

Flor de la Belladona

En nuestros días la ciencia nos ha hecho observar que el aceite que se extrae del grano de estramonio si se aplica en las sienes provoca visiones que cabría pensar que se está asistiendo a una sesión de espiritismo. Las unturas mágicas cuya base era el acónito producían trastornos visuales, vértigos y alteraban los sentidos del gusto y del tacto. Cuando el mago quería ocasionar perturbaciones en los sentidos como la inteligencia utilizaba el aroma de belladona

Para casos maravillosos el jugo del cáñamo indio que se aplicaba en forma de compresas sobre una llaga o sobre quemaduras lograba activar la inteligencia del sujeto y le servía también como afrodisíaco. Para provocar dolencias consideradas se servían de fricciones hechas con zumo de celidonia; también usaban la cicuta que producía ataques de rabia y de tétano y con el cólquico se producían éxtasis y visiones.

Colquico

La mayoría de las plantas venenosas deben sus poderes a los alcaloides, sustancias que neutralizan ácidos y forman sales. Compuestas parcialmente por nitrógeno, obran en el organismo humano con inusitada energía y en función de las dosis deben considerarse venenos o medicinas. En este tipo de plantas, los pequeños detalles adquieren vital relevancia. El tomate, planta solanácea habitual en nuestra cocina, contiene solanina, glucoalcaloide tóxico incorporado a las partes verdes de la planta. Otro tanto ocurre con el tejo, venenoso todo el árbol a causa del alcaloide taxina que, sin embargo, no existe en la cubierta carnosa y comestible de su semilla. El aceite de ricino, de tan desagradable memoria, sería venenoso sin someterlo al calor que elimina la ricina.

Mata de Belladona

Belladona, beleño, estramonio y mandrágora quizá sean las cuatro plantas poseedoras de mayor renombre y fama como tradicionales plantas venenosas y mágicas. No hubo brujo ni bruja de la Edad Media o en los turbulentos días de la Inquisición, que ignoraran alucinógenos de tan gran reputación. Para su desgracia, el uso y abuso de tales hierbas acabó acarreándoles la peor de las muertes en la hoguera, siendo su único delito el consumir las drogas fuertes de moda en aquel momento.

Mata de Belladona

Estas plantas pertenecen a la familia de las solanáceas y han sido objeto de creencias, leyendas y fábulas de todo tipo, jugado un papel importante dentro de la cultura popular europea. Ya desde la antigüedad eran empleadas por los celtas, que las utilizaban en su "Filtro de Cirse" (compuesto por beleño, belladona y estramonio), o por los druidas y hechiceras en sus pociones "mágicas". También han estado muy emparentadas con la brujería y durante la Inquisición estaba prohibido su consumo. Tal vez este alto grado de difusión esté motivado por la germinación de estas plantas en cualquier lugar y clima.

Belladona (Atropa belladona)
Desde el mes de mayo florece la belladona. De origen europeo, estuvo vinculada a la brujería y a múltiples historias de envenenamientos célebres. Fue utilizada en el antiguo Egipto como narcótico, luego por los sirios para "alejar los pensamientos tristes", pero se difunde su uso en secreto por las brujas de la Edad Media.

Flor de la Belladona 

Atropa significa en griego "cruel o inexorable" aludiendo lógicamente a las mortíferas propiedades de la planta. Belladona se le puso porque las mujeres romanas tenían por costumbre tomar esta planta para dilatar las pupilas y así hacerse más deseables para los hombres. En efecto, la planta fue utilizada para embellecer a las damas ya que dilata las pupilas (contiene un alcaloide con este efecto) y como cosmético: el jugo del fruto enrojece la piel y se usaba para que las mejillas de las doncellas aparecieran encarnadas. Es una de las plantas que utilizaban las brujas en la Edad Media en sus Aquelarres y es extremadamente venenosa; no en vano se cuenta que está vigilada por el mismo Diablo todos los días del año salvo en la noche de Walpurgis en la que el demonio se dedica a ir, en compañía de las Parcas, puerta por puerta en busca de niños a los que devorar.

Fruto de la Belladona

Características de la planta
La Belladona es una planta herbácea perenne de la familia de las Solanáceas, de hasta metro y medio de altura, de hojas grandes, desiguales, pilosas, de color verde oscuro y ovales que tienen 20 cm como máximo. Sus flores son pardas, color púrpura en los bordes y más claras en el resto, en forma de campana globosa y tienen un mal olor característico. Florece entre mayo y agosto y los frutos son bayas de dos celdas negras, brillantes y con numerosas semillas en su interior. La parte medicinal utilizada son las hojas frescas y la raíz. La planta crece en lugares sombreados y puede reproducirse mediante la siembra de las semillas o por esquejes.

Beleño negro (Hyoscyamus niger)
El nombre de beleño se relaciona estrechamente con toxicidad. Beleño fue sinónimo de veneno y embeleñar, es decir, adormecer a alguien mediante el uso de esta planta, equivalía a envenenar. No es ajeno a ello la sentencia: “Al que come beleño no le faltará el sueño”. Ciertamente las cualidades hipnóticas de esta planta son dignas de consideración ya que crea sensaciones de pérdida de peso, ligereza e ingravidez y se siente la realidad de volar por los aires. Se cuenta que en la Edad Media, los gitanos arrojaban semillas de beleño al fuego de los baños públicos con el fin de trasponer y robar las pertenencias a los bañistas, una vez que aquellas liberaran sus peligrosas sustancias.
Los intoxicados por beleño se sumergen en estados narcóticos; estas virtudes son comunes al beleño blanco y al beleño negro. Hoy en día sus formas farmacéuticas son múltiples y los médicos lo usan en sus preparados asociándolo a otros medicamentos. El beleño, diabólico en su época, se ha reconciliado con su doloroso pasado dado al uso que hoy en día se le da en la medicina y en la farmacia .

Beleño negro

Características de la planta
El uso del beleño era conocido ya en los siglos V y VI. Los antiguos egipcios se valían del aceite de beleño para el alumbrado, sacando de las semillas un aceite para sus lámparas mágicas. También en Egipto sus habitantes utilizaban las hojas de una variedad de beleño no venenoso para dormir a los niños. Homero describió algunas bebidas mágicas cuyos efectos parecen indicar que el beleño era su principal ingrediente. Desde tiempos muy remotos se conoce la propiedad del beleño para mitigar el dolor y se empleaba para aliviar los sufrimientos de los sentenciados a tortura y muerte, ya que tiene la ventaja de que no sólo alivia el dolor sino que induce a un estado de completa inconciencia. Además, el zumo hervido de esta planta, forma una jalea blanca y brillante, que puede usarse en pintura y las hojas se utilizan para teñir la lana de color aceitunado.

La planta de beleño tiene un tallo cilíndrico y velloso, sus hojas son oblongas y de tono oscuro y sus flores de un color amarillo pálido. La raíz es fusiforme y el fruto es una baya con semillas grisáceas de olor penetrante que muchos califican de "nauseabundo". El principio activo del beleño es la hiosciamina, que tiene gran analogía con los alcaloides de las solanáceas. Tras la administración del beleño aumentan el ritmo cardíaco y la temperatura corporal, las pupilas se dilatan y generalmente se observan somnolencia y resequedad bucal. La planta crece en muros, junto a viviendas humanas, en corrales, escombreras, estercoleros, al borde de los caminos y en zanjas.

Estramonio (Datura estramonium)
Una de las plantas más interesantes en el tema de la brujería es el Estramonio. Su fama es tan antigua como grande y este vegetal ha obrado muchos prodigios mágicos. El estramonio, conocido también como Manzana espinosa, higuera del infierno, higuera loca, berenjena del diablo, flor de trompeta o hierba de los brujos, es una planta a la que sus efectos fisiológicos le valieron toda esta serie de nombres. Los brujos de la Edad Media la empleaban con sus clientes cuando deseaban eliminar de estos el recuerdo de ciertos hechos, además eliminaba la hiperquinesia, hasta ese momento conocida como movimiento perpetuo. Cuenta la leyenda que los brujos hacían absorber filtros cuya base era el estramonio a personas de las que querían vengarse, también cuenta que se daba para alegrar a seres acongojados o tristes o para ofrecer a los amigos ilusiones consoladoras. Dichas propiedades fueron bien estudiadas así como también sus especies, que poseen propiedades tóxicas y medicamentosas, propiedades que varían en intensidad según el calor de los climas y las influencias de las tierras en que vegetan.

Estramonio

Características de la planta
El estramonio es una solanácea midriática (dilata la pupila produciendo trastornos en la visión) originaria de América. Se trata de una hierba anual pero muy robusta y ramificada que mide entre 30 cm. y 1 metro de altura y toda ella desprende un olor acre y desagradable. Sus tallos son ramificados y las hojas grandes, anchas, puntiagudas, lobuladas, dentadas y pecioladas de contorno más o menos ovado. El periodo de floración aproximado es de mayo a noviembre y sus flores, solitarias, nacen de la axila de las hojas y son grandes y de color blanquecino, con forma de embudo. En verano surte los frutos, grandes cápsulas ovoides erizadas de púas verdes y abrideras por arriba en cuatro rendijas. En su interior maduran las semillas con forma de riñón y de color marrón oscuro.

El estramonio surge ocasionalmente, con lo que no es fácil dar con esta planta y se distribuye por toda la Península ya que no es una planta muy exigente en cuanto al suelo. Crece en terrenos baldíos que tengan un mínimo de humedad; apareciendo preferentemente en bordes de caminos, cultivos más o menos abandonados y lugares nitrificados tales como escombreras y estercoleros.
La L-hioscimina es el principal alcaloide distribuido por toda la planta. También posee cantidades menores de escopolamina, atropina y daturina. Su principio activo es la daturina, un alcaloide extraído de dicha planta. El estramonio es una fuente de alcaloides de gran aplicación en la industria farmacéutica, sobre todo por su enérgica acción sobre el sistema nervioso

 

Flor del Estramonio

Mandrágora (M. autumnalis)
De todas las plantas esotéricas, la mandrágora es la que arroja más leyenda y superstición, comprensiblemente por lo antropomorfo de su raíz, en la que hallaron muchas figuras similares a las humanas. Llegó a creerse que la mandrágora se adueñaba de quienes llegaban hasta ella, bastando el simple contacto para morir. Recolectar la raíz exigía desenterrarla casi por entero y atarla a continuación a un perro que tirara de ella, lo que acarreaba la irremisible muerte del animal, de manera que la planta, de esta manera, se “conformaba” y perdía su peligrosidad.

Raiz de Mandrágora

La composición química de la mandrágora resulta muy compleja y contiene principios activos que son comunes a otras plantas de la familia de las solanáceas. Absorbidos éstos por la piel, sobre la que se aplicaba como una simple crema, suscitaban alucinaciones que poseían enorme realismo.

Características de la planta
También conocida como manzana de Satán, Uva de Moro, Berenjenilla, manzana del amor o planta de Circe, la mandrágora es desde antiguo una planta afrodisíaca y estimulante de la fertilidad. Este vegetal ejerció una notable influencia en Europa durante el medievo, los campesinos de aquellos tiempos le tenían horror porque creían que poseía ciertas características humanas y en los textos de magia se habla de ella con verdadero culto. Contribuyeron mucho a la celebridad de esta planta los charlatanes que vendían su raíz en altísimos precios, gracias a las cualidades que le atribuían y a las que el vulgo daba completo crédito.

La palabra mandrágora es de origen griego y quiere decir "dañino para el ganado". La mandrágora posee una gran raíz parda que se extiende hasta 1 metro por debajo del suelo. La raíz es gruesa y a menudo dividida en dos o tres ramificaciones de color blancuzco. Tiene un corto tallo rematado por hojas ovales, sus hojas son de un tono verde oscuro y sus flores son blancas, ligeramente teñidas de púrpura. Los frutos son bayas coloreadas de naranja, parecidos a una manzana pequeña y exhala un olor fétido. Es una planta acaule con una roseta de hojas enteras o dentadas del centro de la cual salen las flores, largamente penduladas.

El principio activo de la mandrágora es la atropina, aunque también contiene cantidades menores de escopolamina. Otros alcaloides que podemos encontrar en esta planta son la hiosciamina, la atropina y la mandragorina. La raíz es la única parte de la planta que tiene efectos prodigiosos y es sumamente venenosa si se administra en cierta cantidad, pero en pequeñas dosis se ha utilizado por sus reales virtudes calmantes e hipnóticas.
La mandrágora es bastante tóxica, pero su escasez y la dificultad que existe para cultivarla han hecho que los casos provocados por su envenenamiento sean muy raros. Crece en amplias zonas mediterráneas; en bosques sombríos, a la vereda de ríos y arroyos donde la luz del sol no penetra, en lugares rocosos y abandonados, generalmente inundados durante el otoño.

3. OTRAS SOLANÁCEAS PELIGROSAS

El género Solanum contiene unos 1400 miembros entre los cuales tenemos hierbas, arbustos o árboles. Algunos representantes constituyen alimentos muy importantes en el mundo como la patatera o la berenjena, otros son simples malas hierbas, muchas de ellas muy invasivas y otros constituyen ejemplares muy utilizados en jardinería. Todas ellas con renombrada toxicidad, fundamentada en el contenido de sus alcaloides, fundamentalmente la solanina.

Dulcamara (Solanum dulcamara)
Esta planta también es conocida con los nombres de Emborrachadora, Hierba pelada, Amaradulce, Matagallinas, Solano dulce, Morera trepadora o Parra real de Judea. La Dulcamara es una planta común en Europa y en Asia occidental y hoy en día también se ha introducido en América. Es una planta propia de lugares húmedos, sombríos y de zonas boscosas muy húmedas y cercanas al agua como los bosques de ribera.

  Solanum Dulcamara

Esta solanácea es una liana subleñosa, de unos 2 o 3 metros de altura, con raíz leñosa y un tallo flexionado que se extiende sobre los arbustos circundantes. A medida que envejece se va recubriendo de una corteza, perdiendo su aspecto piloso inicial y adquiriendo un tono verdoso más ceniciento. Las hojas son oscuras, alternas, pecioladas y agudas. Las inferiores son ovadas y cordadas, mientras que las superiores son más enteras por la base, con dos segmentos alados. Las pequeñas flores aparecen en julio, son de color violáceo y brotan agrupadas en racimos laxos e irregulares con largos pedúnculos. La corola es de color púrpura y tiene cinco segmentos agudos, con dos manchas redondas de color amarillo o verde en la base de cada segmento. El fruto es una pequeña baya oval de un verde que se torna escarlata en otoño, momento en el que madura y deviene pulposa, amarga y venenosa, con numerosas semillas blanquecinas. Dichos frutos primero tienen sabor amargo y después desagradablemente dulce (de ahí el nombre "dulce y amarga").
Sus principales componentes activos son los saponósidos, el ácido dulcamarético (glucósido) y los glucoalcaloides heteróxidos (solanina, dulcamarina).

Hierba Mora (Solanum nigrum)
La Hierba mora, también llamada Solano negro es conocida popularmente como tomatillos del diablo, ya que, cuando aún están verdes, sus frutos son similares a los del tomate (Solanum lycopersicum), pero en miniatura.
Aunque se trata de una planta altamente tóxica en crudo, en algunos países como Grecia se considera una planta comestible y sus hojas se consumen como alimento, ya que las hojas, después de una hora de cocción, pierden parcialmente sus propiedades tóxicas y son consumidas como verduras.

 

Hierba Mora(Solanum nigrum)

Se trata de una planta solanácea anual de hasta 60 cm de altura y ligeramente pilosa. El tallo es redondo, liso y ramificado. Las hojas son de color verde oscuro, ovaladas o trianguladas, dentadas y con pecíolo corto. Las inflorescencias se sitúan en las axilas de las hojas o en la terminación de los tallos y forman agrupaciones de flores blancas, con 5 pétalos en punta hacia abajo y doblados y 5 anteras de un color amarillo intenso. La floración es de principios del verano hasta principios del otoño. El fruto es una baya de color negro (amarillo-verdosa al principio) de hasta 1 cm. de diámetro.
Entre sus componentes activos, en sus tallos y hojas contiene saponósidos, esteroles, ácido cítrico, nitratos y alcaloides (solanina, solasonina, solanigrina, solamargina, asparagina). Ignoramos por qué, pero alguno de sus componentes atrae poderosamente a las hormigas.
La planta se encuentra en zonas templadas de todo el mundo, terrenos umbríos y húmedos, arcenes, campos sin cultivar, escombros y junto a los muros.

Flor de la Hierba Mora

Cómo usarla y qué efectos produce
Entre sus principales aplicaciones terapéuticas, destacar que ejerce un efecto analgésico, aplicada por vía externa (por ejemplo, en cataplasmas), antiespasmódico y sedante (Dolores de estómago, hígado, vesícula etc. ). Externamente, el líquido resultante de la decocción de un puñado de hojas durante 10 minutos se puede utilizar para el tratamiento de las enfermedades de la piel, principalmente en lo que se refiere al eccema , la psoriasis, las úlceras, grietas en la piel seca; aplicando el líquido resultante sobre la zona afectada.

Los principales síntomas de una intoxicación por esta planta son una temperatura corporal más baja de lo normal, parálisis, shock, fiebre y sudoración. Problemas respiratorios tales como respiración lenta; ojos, pupilas dilatadas, problemas gastrointestinales: dolor estomacal, vómitos, diarrea; problemas cardiovasculares: pulso lento o rápido, alteraciones del sistema nervioso, dolor de cabeza, delirio, pérdida de la sensibilidad y alucinaciones.

4. FLORES QUE MATAN, ACÓNITO Y CICUTA

Entre las plantas con flor propias del país, es sin duda el acónito (Aconitum napellus) la que mayor peligro supone para el hombre. Esta planta, perteneciente a la familia de las ranunculáceas, es una planta muy venenosa y a esta familia pertenecen también especies tan conocidas en jardinería como los ranúnculos o las aguileñas. Hasta siete especies de acónitos se crían en España. Sus flores ofrecen un atractivo azul morado o amarillo que les hace sumamente llamativas. A tanto llega la singularidad del acónito, que las gentes de ciudad suelen recolectarla en sus paseos, como si de cualquier "inocente" florecilla de montaña se tratase, ajenos a la alta toxicidad que encierra. Son plantas éstas de las que más vale disfrutar de su estética presencia, limitándose a su distanciada observación. Así lo saben y hacen los más variados animales herbívoros, desde vacas hasta los saltamontes, que prefieren evitarlas, desechando de sus dietas a la llamativa y peligrosa especie vegetal.

        

Aconito(cicuta)(Aconitum napellus)

Afortunadamente no resulta difícil identificar a los acónitos. Son plantas herbáceas, de buen porte, que pueden alcanzar un metro de altura. Viven varios años, secándose en el otoño y brotando en la primavera. El tallo, ergido y verde, se rodea de grandes hojas, palmeadas y divididas. Las flores recuerdan a cascos guerreros colgados de un vástago. Cuando dan paso a los frutos, éstos se componen de tres vainas unidas y abiertas lateralmente en su madurez.

Prados, ríos y arroyos de montaña desvelan en verano la floración de los acónitos. Un viejo refrán recomienda: “Tú, que coges el berro, guárdalo del anapelo (acónito)”.

La sustancia más notable contenida en esta planta es la aconitina, localizada en tubérculos, raíces, tallos y hojas. La aconitina es el más activo tóxico de todos los alcaloides y en relación con su dosis letal, el más activo, bastando 3 ó 4 miligramos para conformar una dosis mortal. Actúa sobre el sistema nervioso central, el ritmo cardíaco, aparato respiratorio y digestivo.
En el siglo XVIII, el botánico Quer comentaba en su obra “Flora Española” un suceso acaecido en el Pirineo: “Estando tres pastores durante la estación de verano, en una cumbre de aquellos montes, ejerciendo su pastoril tarea, se aplicaron en parar trampillas para coger pájaros, como acostumbraban, y habiendo cogido algunos, dispusieron en comerlos asados, sirviéndose en su ignorancia de unas ramitas de acónito por asadores. Asados así dichos pájaros, fueron comidos por aquellos infelices, pero mal digeridos por el veneno comunicado al asador; pues les ocasionó con brevedad la muerte, sin servir el auxilio de remedio alguno”.

Cicuta (Conium maculatum)

La cicuta (Conium maculatum) es una planta perteneciente a la familia de las umbelíferas y aparece frecuentemente en setos, caminos, muros, caseríos y corrales. El principio tóxico contenido por la planta es la coniceína o coniína, localizada en sus frutos inmaduros, hojas y raíces. El efecto es mortal, actuando sobre la visión, el aparato digestivo y centro nervioso respiratorio. Dado el parecido que tiene la raíz de esta planta con los nabos, se han producido muchos accidentes. Los casos más graves han mostrado la virulencia del veneno por parte de las víctimas que mostraban las lenguas cortadas o los dientes rotos. Un solo bocado de la misma puede resultar mortal para un adulto.

5. OTRAS PLANTAS PELIGROSAS: ADELFA, DIGITAL, CÓLQUICO Y HELÉBORO

Ramblas y riberas se cubren en verano del rosado florecer de las adelfas, aunque también estas flores quedan bien representadas en no pocos parques y jardines. Se trata de inconfundibles arbustos de hoja lanceolada y dura que albergan sustancias digitálicas que afectan al aparato digestivo y al corazón.

También conocida como dedalera (flores que recuerdan dedales) la digital purpúrea se cobija en variados hábitats: bosques, prados o roquedos siempre que la naturaleza del sustrato sea silícea; en los Pirineos se acerca hasta los dos mil metros de altitud. El género digitalis, dentro de la familia de las escrofulariáceas, es muy abundante en todo el mundo, de flores muy atractivas y grandes, a veces utilizadas en jardinería lo que puede ocasionar algún que otro accidente.

Digitalis purpurea

En la digital existen al menos dos glucósidos que, por descomposición, dan otras dos sustancias: digitoxina y gitoxina. En las semillas aparece otro glucósido (la digitalina) presente en las hojas en menos cantidad. La acción de la planta sobre el ritmo cardíaco ha sido conocida y aplicada desde antiguo. Durante el siglo XIX su empleo suscitaba adeptos y detractores entre los facultativos. Sea como fuere, la toxicidad de la digital la hace peligrosa por su poder. La mayor cantidad de principios activos contenidos en las hojas de la digital, se constatan al atardecer, careciendo prácticamente de ellos durante el alba. Provoca naúseas, vómitos, trastornos de la visión y del ritmo cardíaco.

Aparentemente el cólquico resulta ser un azafrán silvestre, sin embargo, su mismo nombre (derivado de Cólquida, patria de la envenenadora Medea) nos pone sobre aviso de la poca confianza que nos debe merecer esta planta de flores otoñales rosadas que se yerguen directamente del suelo. El bulbo y las semillas almacenan colquicina, dilatador de los capilares sanguíneos a los que puede dañar peligrosamente. Según la dosis llega a provocar parálisis en el sistema nervioso central. Sobrepasando los límites tolerables causa la muerte paralizando el sistema respiratorio.

 

               Colquico

Aunque poco se conoce de la composición química del heléboro fétido, su simple olor basta para desistir su posible degustación. Y no sólo esto, basta manipular la planta para experimentar cómo las manos pierden sensibilidad y acaban adormeciéndose. El uso externo enrojece la piel y levanta ampollas. Purgante drástico y tóxico cardíaco, su digestión provoca dolores de estómago, vómitos, ansiedad, debilidad del pulso e incluso la muerte.

Los pastos de montaña en la cadena pirenaica cuentan entre sus numerosos elementos vegetales con la presencia del vedegambre o heléboro blanco, planta vivaz de la familia de las liliáceas confundible, en ausencia de flores, con la genciana amarilla. Hay que tener cuidado con las hojas, ya que tienen un sabor relativamente agradable, parecido a la escarola, pero al igual que el resto de la planta son muy venenosas y su consumo origina una fuerte intoxicación. El rizoma, de composición extremadamente compleja, registra más de dieciocho alcaloides. La alta toxicidad del vedegambre se debe a los alcaloides protoveratina y germerina. En la piel causan desagradable calor y acción anestésica. Intervienen sobre el aparato digestivo y centros reguladores del cerebro, originando convulsiones y asfixia.

 

Vadegambre

6. LOS LLAMATIVOS FRUTOS PROHIBIDOS

Amarga réplica de las dulces frutillas con que nos regalan algunos vegetales, los "frutos prohibidos" son causa, en no pocas ocasiones, de desagradables aconteceres. Generalmente el llamativo aspecto de no pocos de ellos, induce erróneamente a considerarlos aptos para su cotidiano consumo.

Los frutos negros de la hiedra están provistos de hederían. Vomitivos y purgantes, son tóxicos para el hombre y ciertos animales. Tanto los frutos como las hojas provocan náuseas, diarreas y congestión de las meninges.

 

Acebo (Ilex Aquifolium)

Rojos y brillantes, los pequeños frutos del acebo, aún digeridos por algunas especies de aves, no son muy recomendables, pues ocasiones ha habido en que causaron al parecer la muerte de algún niño. Al igual que los frutos de la hiedra, purgan y hacen vomitar.

De la extensa cadena pirenaica hasta las húmedas montañas de la cordillera cantábrica, maduran por julio los frutos del mezéreon o lauréola hembra. Por lo general en bosques de hayas y abetos. En el resto del país, la lauréola macho fructifica en las montañas. La primera da frutos rojos y la segunda de coloración negra. Ambos poseen propiedades similares. Levantan escozores en boca y garganta, dolor en el estómago y vientre, irritación de las vías urinarias, diarrea, vómitos, inflamación de los riñones, dificultades respiratorias y muerte por colapso.

La embudada flor del aro blanquea la primavera de sotos y setos en la mayor parte de la Península Ibérica e islas Baleares. Con el inicio del verano desaparece la flor y queda el vástago desnudo, cubierta la cima por un cúmulo de bolitas rojas. Descompuesta la sustancia existente en hojas y rizomas se obtiene cianhídrico. Otro principio venenoso se localiza en los frutos, cuya ingestión provoca inevitables vómitos, diarrea e irritación del tubo digestivo.

 

Rama de Acebo

De dos a tres metros alcanza el evónimo o bonetero, un arbusto norteño de las montañas, en donde se le localiza entre encinas o robles, aunque también está presente en riberas y setos. Los frutos, divididos en cuatro gajos, se vuelven rojos a partir del mes de septiembre, cólicos, diarreas, desfallecimiento y convulsiones preceden a la muerte por intoxicación.

. SABÍAS QUE…?

El padre de Hamlet murió envenenado con beleño negro. Parecelso explica que el humo de sus semillas, cogidas y quemadas a la hora de Saturno, provoca riñas y discusiones violentas. Brujos malvados aprovechan las propiedades maléficas del beleño negro para producir la locura y a veces la muerte, obrando a distancia y con toda impunidad. Esta planta forma parte de la pomada con que se untaban las brujas para asistir al aquelarre, receta infernal que vale más que permanezca ignorada y desde antiguo ha sido usado también como remedio para aliviar los dolores de muelas.

 

Mata de Aconito

En la antigua Grecia el beleño servía para aparentar la locura y para permitirle al hombre profetizar. Las sacerdotisas de Delfos hacían sus profecías intoxicadas con el humo de las semillas del beleño. En el siglo XIII, el obispo Alberto el Grande informó que el beleño era usado por los nigromantes para conjurar a los demonios. Su empleo más conocido era como ingrediente principal en las preparaciones de los brujos medievales, a quienes les permitía experimentar alucinaciones y otros efectos intoxicantes. Cuando los jóvenes iban a ingresar a uno de estos grupos dedicados a la brujería, frecuentemente tomaban una bebida preparada con beleño, de tal forma que era fácil persuadirlos y comprometerlos en los rituales sabáticos preparatorios para su aceptación oficial en los círculos de la brujería

Los galos heredaron a los celtas el conocimiento del beleño y la belladona. La belinuncia que usaban los sacerdotes druidas era una variedad del beleño. Otras variedades similares como el eléboro negro eran usadas para bendecir el ganado y resguardarlo de conjuros diabólicos. En un viejo romance francés se cuenta la historia de un hechicero que se hacía invisible y podía atravesar los campos enemigos mientras iba esparciendo a su paso polvos de esta planta. Tiempo después, médicos alemanes y franceses recomendarían diversos preparados de beleño para preservar a sus pacientes de la escarlatina en épocas de epidemia.
Arias Carbajal, un herbolario mexicano cuenta que: “diferentes veces viajeros y obreros que regresaban de sus casas fatigados del trabajo, han sufrido la influencia mortal del beleño, echándose imprudentemente a descansar en lugares ocupados por esta planta, puesto que respirando cerca de ella largo tiempo, produce estupor, sueño letárgico, delirio, dificultad respiratoria y parálisis de los miembros inferiores. Así como la belladona provoca furia y violencia, no raramente acompañadas de carcajadas delirantes, el beleño es más tranquilo y el intoxicado busca la calma e, incluso, trata de dormir.

 

Digitalis Purpurea

Las ménades de las orgías dionisiacas en la mitología griega, se arrojaban con los ojos dilatados a los brazos de los hombres que adoraban a este dios. El vino de las bacanales frecuentemente era adulterado con jugo de belladona. Otra creencia de la época clásica sostenía que los sacerdotes romanos bebían belladona antes de hacer las súplicas de victoria a la diosa de la guerra. De acuerdo con algunas tradiciones orales que se conservan en tierras europeas, el espíritu que habita dentro de la planta de belladona sólo sale una noche al año: la noche de Walpurias, cuando se prepara para celebrar el Sabbath con las brujas. En tierras célticas hay una superstición que vincula a la belladona con una hechicera encantadora a la que es peligroso mirar, aunque una versión más generalizada sugiere que cierta secta de sacerdotes tomaba una infusión de belladona para honrar e invocar la ayuda de Bellona, diosa de la guerra.

Fue durante la Edad Media cuando en Europa la belladona asumió el papel más importante en la brujería y en la magia. Era uno de los principales ingredientes de las pócimas y ungüentos empleados por brujos y magos. Había una mezcla muy potente que contenía belladona, beleño, mandrágora y grasa de recién nacido, que se frotaba sobre la piel o se insertaba en la vagina para ser absorbida. La famosa escoba de las brujas, es una de las creencias mágicas europeas más viejas. En una investigación por sospecha de brujería llevada a cabo en 1324 se informó que "al revisar el desván de la dama, se encontró un tubo de ungüento, con el cual se engrasaba un bastón, sobre éste podía deambular y galopar a través de todos los obstáculos donde y como ella quisiera". En su Historia general de las drogas, Antonio Escohotado cuenta que más tarde, en el siglo XV, un documento semejante explicaba: “El vulgo cree y las brujas confiesan, que en ciertos días y noches untan un palo y lo montan para llegar a un lugar determinado, o bien se untan ellas mismas bajo los brazos, y en otros lugares donde crece vello, y a veces llevan amuletos entre el cabello”.
Se supone que la belladona fue empleada para envenenar a las tropas de Marco Antonio durante la guerra de Esparta, según la descripción que Plutarco hizo sobre los extraños efectos que siguen a su uso. Con la misma planta fue envenenado Claudio, el emperador romano.

 

        Aconito (cicuta)

Según cita Sedir en Plantas Mágicas, Buchanans en su Historia de Escocia, publicada en 1582, relata que cuando Duncan I era rey de Escocia, los soldados de Macbeth invadieron a los Daneses envenenando a todo su ejército con un licor mezclado con belladona que les dieron a beber durante una tregua. Y según Brau, una enfermera llamada María Jeaunueret, fue condenada en Suiza a veinte años de trabajos forzados por haber envenenado con belladona a nueve personas, de las cuales murieron seis .

 

               Flor de la Belladona

Se supone que Julieta empleó un elixir preparado con mandrágora para fingir su muerte, mientras que Romeo se envenenó con acónito. En vista de que su raíz suele bifurcase, eso ha hecho que a la mandrágora se le compare con un cuerpo humano.
Supuestamente, el destino del poseedor de una mandrágora se vería dichosamente influido por ella, pero su extracción se consideraba altamente peligrosa. Según cuenta Arias Carbajal, se creía que cuando la arrancaban del suelo, el hombrecillo encerrado en ella despedía ayes lastimeros y agudos gemidos. "Era menester cogerla bajo una horca, observando ritos particulares y solamente en determinadas condiciones disfrutaba de todas sus propiedades." Según Paul Sedir, Teofrasto aconsejaba trazar tres círculos con una espada en torno a la planta y arrancarla mirando al Oriente. Se supone que los gemidos que emitía la planta eran capaces de matar a quien los escuchara, por lo que en la Edad Media ataban a un perro hambriento al cuello de la raíz, ponían fuera de su alcance un pedazo de carne y se alejaban a todo correr. Cuando el can, tirando de la cuerda, arrancaba la mandrágora, él era quien oía el grito que daba la muerte.

En su Herbarium, Apuleius prescribe "para la idiotez, que es enfermedad del diablo o posesión demoníaca, tomar del cuerpo de la planta llamada mandrágora el peso de tres peniques, administrarla para beber en agua caliente… el enfermo pronto se curará." Las creencias más arraigadas durante esta época consideran también que la mandrágora elimina la esterilidad; de hecho hay referencias bíblicas en este sentido (Génesis XXX.14).
Según comenta el Dr. Krumm-Heller, experto esoterista, la mayor parte de los procesos de Inquisición tuvieron como cuerpo del delito manipulaciones con mandrágora y cuenta que para la iglesia católica medieval, "el Arzobispo Eberhaard murió en el año 1066 debido a un maleficio hecho con esta hierba y sobre su tumba hay una lápida que hasta hoy mismo es admirada por los turistas donde se relata este hecho". Este autor dice que los magos-médicos se ocupan de esta planta "para extraerle la parte de Dios que cura enfermedades", mientras que los brujos la usan "para hacer el mal". 

 

Flor de Aconito

Se dice que un poco de dulcámara bajo la almohada ayuda a olvidar a un antiguo amor y que atada al cuello cura el vértigo. Se utiliza, al igual que la ruda, en hechizos para conservar y mejorar la salud.
En la familia de las solanáceas hay plantas muy tóxicas pero también otras que constituyen la base de la alimentación de muchos pueblos, como la patata (Solanum tuberosum), el tomate (Solanum lycopersicum) y la berenjena (Solanum melongena).

 

Mata de Aconito
El estramonio es una planta muy venenosa ya que posee diversos alcaloides tales como la L-hiosciamina, atropina y escopolamina cuyo uso interno puede provocar en casos extremos la muerte del afectado. Sin embargo hasta hace poco se usaron fórmulas para la elaboración de cigarrillos sedantes para el asma que contenían estramonio en su composición. Incluso en el año 1992 las autoridades francesas tuvieron que retirar del mercado tales cigarrillos por el abuso que ciertas personas hicieron de estos y los consecuentes casos de intoxicación que se produjeron.

 Continua más abajo……………… 

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4 comentarios

  1. Me ha gustado mucho esta página. Me parece muy interesante lo que dice y he aprendido muchas cosas. Doy gracias a todos aquellos que habeis participado en ella. ¡Luz y Amor!

  2. Muy interesante!

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