La Flora en el Pirineo 2

LA FLORA EN EL PIRINEO

Con más de cuatrocientos kilómetros de extensión y doscientos picos de altitud superior a los tres mil metros, los Pirineos son una de las grandes cordilleras alpinas de Europa. La flora, ya de por sí rica en la Península Ibérica, atesora en los PirineoCon más de cuatrocientos kilómetros de extensión y doscientos picos de altitud superior a los tres mil metros, los Pirineos son una de las grandes cordilleras alpinas de Europa. La flora, ya de por sí rica en la Península Ibérica, atesora en los Pirineos muchas de las plantas más interesantes .

 
Simplificando mucho, podemos afirmar que el Pirineo es la frontera entre dos mundos biogeográficos muy diferentes: el mediterráneo, al sur y al este de la cordillera, y el atlántico, al oeste y al norte. A grandes rasgos, el primero se caracteriza por la luminosidad y la sequedad del aire; y el segundo, por lo contrario, es decir, por la nubosidad, las nieblas y la humedad ambiental. Estas características climáticas junto con los diferentes tipos de sustratos donde enraízan las plantas permiten una gran biodiversidad vegetal. 
 
Aguileña ( Aquilegia vulgaris )
  
INTRODUCCIÓN 
 
La vegetación actual del Pirineo cuenta con una gran riqueza de especies, lo que le confiere un altísimo interés científico. Los numerosos microclimas relacionados con la altitud, la orientación y la temperatura, determinan la configuración de las comunidades vegetales que pueblan el pirineo. También, la abrupta geografía pirenaica propicia la existencia de una gran diversidad de condiciones ambientales en los distintos puntos de la cordillera, condicionados por las modificaciones que el relieve impone a la dinámica del aire.

Dentro de las características climáticas mas relevantes de estas montañas, hay que destacar dos marcadas influencias que condicionan la humedad y la temperatura de determinadas zonas. En la parte mas occidental, con influencia oceánica, se producen mas precipitaciones y sus oscilaciones térmicas no son tan acusadas, mientras que los sectores central y oriental del pirineo tienen un clima continental, con menor grado de humedad y grandes cambios de temperatura. 
 

 Geranios silvestres ( Geranium sanguineum )
 
Generalmente a mayor altura las condiciones atmosféricas son más duras, ya que aumentan las precipitaciones y la temperatura desciende. Aunque esto no es una regla fija, ya que otros factores provocan localmente grandes contrastes de humedad y temperatura, como son las inversiones térmicas y las nieblas de fondo de valle. Las variaciones ambientales y orográficas de los Pirineos condicionan la existencia de los diferentes pisos bioclimáticos, donde conviven determinadas comunidades vegetales.
 
Arce en otoño
  
PISO NIVAL 
 
Rozando el cielo, por encima de los 2.800 metros de altitud, nos encontramos con el denominado piso nival, que abarca hasta la cota máxima de los 3.304 metros del Aneto, donde sólo unas pocas plantas localizadas en ambientes favorables consiguen sobrevivir.
Es el dominio de los glaciares más meridionales de Europa como el de la Madaleta, Posets ó Monteperdido. Aunque parece imposible la vida más allá de los líquenes y las algas, en este inhóspito decorado de ibones, canchales y parches de hielo, algunas plantas son capaces de vencer y soportar el riguroso clima de la alta montaña. De todas ellas, unas pocas las encontramos en los tresmiles y sus zonas periféricas; como el musgo florido (Silene acaulis), que en realidad no es un musgo, el tomillo de montaña (Thymus nervous) o el ranúnculo de los glaciares (Ranunculus glaciales), que viste de blanco las austeras pedrizas. Desafiando los vientos heladores, a pocos metros del Aneto, la saxifraga pubescens, subespecie Iratiana pende sus bellas inflorescencias en una pared inaccesible de la vertiente norte. 
 
 
Tomillo ( Thymus vulgaris ) 
 
Cabe preguntarse si el cambio climático acabará con estas reliquias de las alturas. Los glaciares pirenaicos son un termómetro visible de este fenómeno, ya que cada año disminuyen en grosor y longitud, pero en el mundo vegetal estos cambios no son tan evidentes, no se pueden advertir como en los hielos sino que hacen falta siglos quizás para corroborarlo. Los expertos ya se han puesto manos a la obra y están estudiando la respuesta de la flora de alta montaña al cambio climático en España y otros puntos del planeta; y después de que algunos botánicos estudiaran las plantas de las cumbres se ha comprobado que algunas han desaparecido o que han subido de cota pero lo que está claro es que cuando lleguen a la cima no podrán subir más arriba.
 
 
Ranúnculo de Pirineos ( Ranúnculus Pyrenaeus )
  
PISO ALPINO

A partir de los 2.400 metros encontramos en los Pirineos españoles el denominado piso alpino. En estas alturas se dan unas condiciones climáticas extremadamente duras que impiden el desarrollo de los árboles. Las pequeñas plantas adaptadas a este medio han de soportar un recubrimiento de nieve durante un largo periodo del año, grandes oscilaciones térmicas, vientos muy fuertes y una intensa radiación solar. No obstante la nieve también actúa en ocasiones como protectora de las plantas, evitando que se hielen incluso cuando la temperatura exterior desciende muchos grados por debajo de cero, y en la primavera algunas incluso empiezan a crecer antes de que la nieve se funda, perforándola para alcanzar la superficie.

sauce reticulado (S. reticulata) y el de los Pirineos (S. Pirenaica) en suelo calcáreo.
Las masas de vegetación más importantes aquí son las praderas alpinas, formadas por diferentes plantas herbáceas. Allí viven también los sauces enanos: el sauce herbáceo (Salix herbacea) en suelo silícico y el Todos ellos beben las aguas frías de la fusión de los neveros y apenas alzan un palmo del suelo. Estos sauces se asocian con Dryas octopetala, Omalotheca supina, Sibbaldia procumbens ó Mucizonia sedoides, delicadas plantas caracterizadas todas ellas por sus bellísimas aunque diminutas flores. Éstas han desarrollado la capacidad de activar su crecimiento bajo el manto nival para aprovechar los escasos 2 ó 3 meses que se liberan del hielo.
 

 

 
 
Drias ( Dryas Otopetalis )
 
Pero no son éstas las únicas que florecen allí, donde la nieve comienza a fundirse abren sus campanillas las soldanelas (Soldanella alpina) y las pulsátilas de primavera (Pulsatilla veranalis). También lo hace el edelweiss, flor de nieve ó pie de león (Leontopodium alpinum) que como el pie de gato (Antennaria dioica) ó las pulsátidas están recubiertas de una borra pilosa que las protege de las heladas y de las radiaciones ultravioletas. En estos dominios de las nieves también florecen diversas especies de gencianas, los lirios, el gamón, narcisos y diversas especies de orquídeas, todas ellas afanadas por desarrollarse a toda prisa en el corto espacio de tiempo que están libres de nieve.
 
 
Edelweis ó flor de nieve ( leontopodium alpinum )
 
En estas zonas el fenómeno hielo-deshielo es muy habitual ya que la temperatura puede variar hasta 20 ºC del día a la noche. Esto provoca una peligrosa movilidad del suelo para las plantas, que la contrarrestan desarrollando unas largas raíces para no desarraigarse. Otra forma de sobrevivir es generar esquejes para reproducirse asexualmente ya que a veces no pueden obtener la polinización de los insectos por el excesivo frío. Es frecuente también entre las plantas alpinas la reproducción vegetativa por estolones y bulbos. También suelen vivir muchos años y no se lo juegan en una floración para aumentar así las posibilidades de producir semillas susceptibles de germinar y perpetuar la especie. Otras desarrollan un color muy llamativo en las flores para atraer la atención de los pocos insectos polinizadores que visitan estas altitudes. Éste es el caso del morado de la Linaria alpina y la Saxifraga oppositifolia, o el color rosado de la Silene acaulis. Cuando escasean los insectos y la citada Saxifraga no es polinizada, es capaz de fecundarse a sí misma. Pero el esfuerzo evolutivo más asombroso lo ha desarrollado la gramínea Poa alpina, que puede generar en su espiga diminutas plantas idénticas a la madre (clones) listas para enraizar directamente en el suelo.
 
 
Orquidea de dama ( Orchis purpurea )
 
Además de los condicionantes ambientales, hay otros factores que han contribuido en la distribución espacial de las comunidades supraforestales como son la actuación de los herbívoros salvajes y los domésticos junto con el hombre. Siglos de presión ganadera ocasionaron una ampliación importante de los pastos alpinos, es por ello que los puertos actuales descienden hasta cotas muy bajas penetrando en niveles que por naturaleza pertenecerían a los bosques. Al mismo tiempo se favoreció la expansión de plantas adaptadas al diente y al fuego, desplazando a otras que han quedado relegadas a lugares poco visitados o inaccesibles.
Durante el verano se produce una estratificación vertical de los rumiantes sobre las vertientes según su adaptación a los tipos de pasto y ordenados por su tamaño corporal, de manera que las vacas y caballos pacen en las laderas más bajas, mas arriba las ovejas y los sarrios en las cumbres y roquedos.

En muchas ocasiones los animales transportan entre su pelaje las semillas de algunas plantas contribuyendo a su dispersión, también es importante el aporte de nutrientes que sus excrementos producen sobre las zonas mas frecuentadas, que favorecen el desarrollo de determinadas comunidades vegetales, algunas muy bellas, como el narciso bicolor que abunda en los reposaderos de ganado del pirineo occidental.

 
 
Bosque de alta montaña
 
PISO SUBALPINO
Entre los 1.800 y los 2.400 metros el clima se hace más duro. Más de la mitad de las precipitaciones son de nieve, aumenta la insolación y las ventiscas; es el denominado piso subalpino.

Sin embargo el pino negro (Pinus uncinata) y los abetos ascienden ladera arriba resistiendo las duras batidas meteorológicas. El pino negro crece muy despacio y puede llegar a vivir hasta 600 años, es muy resistente, teniendo que soportar las tempestades de nieve, un periodo vegetativo muy corto y una elevada insolación. No es raro ver algunos ejemplares retorcidos y maltrechos en fisuras de rocas y canchales, que a pesar de su reducido porte pueden tener más de 100 años.

 
 
Abetar
Bajo su sombreado follaje crecen las clavellinas (Dianthus deltoides) y demás claveles silvestres como Dianthus superbus, mientras que en los claros del pinar florecen los rododendos a partir de la segunda quincena de junio; el rododendro ferruginoso es próspero en suelo ácido sombreado y rocoso y constituye poblaciones muy densas que pueden formar landas totalmente floridas de color rosa. También encontramos en este piso arándanos, árnica, diversos helechos y alguna orquídea. En las zonas mas soleadas aparecen enebros y en los lugares mas secos crece la gayuba, que se adapta tanto a las rocas calcáreas como a los escarpados silícicos, soportando la desaparición precoz de la nieve, los saltos de temperatura considerables entre el día y la noche y las prolongadas sequías en verano.
 
 
Rododendro ( Rododendron ferrugineum )
 
Cerca de la cota de los 2.000 metros se abren las praderas pseudoalpinas que cuando el estío, allá por julio, se despejan de nieve y se enriquecen con el guiso floral de especies de origen alpino, subalpino y montano. Aquí sube el ganado vacuno a pastar en verano dejando su tributo en estiércol. En estos solitarios parajes florecen las gencianas amarillas (Gentiana lutea y G. Burseri) y otra de color azulado (G. Cruciata).
Tampoco faltan el geranio de bosque (Geranium sylvaticum), la valeriana pirenaica(Valeriana pyrenaica), grandes amapolas amarillas (Meconopsis cambrica) o el lirio pirenaico (Iris xiphioides) entre muchas otras.
 
Genciana y Globularias
 
PISO MONTANO

El piso montano abarca desde los 800 a los 1.800 metros aproximadamente. Es un espacio fresco y húmedo donde pastan los rebaños en los claros abiertos en el bosque. Este es el dominio forestal de hayedos y abetales en las vertientes norte, mientras que en las solanas, crecen los pinos silvestres. Es el piso que tiene más biodiversidad y unas condiciones climáticas menos extremas, pues más abajo hay más sequía y arriba más frío. Aquí es donde vive el hombre, con lo cual tiene mayores contrastes: el paisaje es en mosaico de prados, matorrales, setos, pastos y bosque.

El piso montano húmedo está ocupado por hayedos y abetales, que se sitúan entre los 1.000 y 1.800 metros. Normalmente los abetos pueblan las zonas mas altas de este piso, situándose las hayas en un nivel inferior, aunque algunas veces se mezclan formando bosques mixtos.

El abeto (Avies alba) es una conífera gigantesca que puede llegar hasta los 50 metros de altura y la base de su tronco superar los 3 metros de diámetro. Desgraciadamente ya no quedan en el pirineo bosques con árboles de estas descomunales proporciones, y los abetales talados tardarían si se les dejara no menos de dos siglos en alcanzar el tamaño antes mencionado. Al abeto le gustan los terrenos húmedos y bien iluminados y es indiferente a la naturaleza del suelo; el abeto proporciona un espacio de penumbra y silencio bajo el que crecen diversos tipos de hongos y setas, la valeriana del Pirineo, orquídeas, fresas, violetas, etc.

 
 
Lirio pirenaico (Iris Latifolia ) 
 
El haya silvestre (Fagus silvatica) es un robusto caducifolio de hasta 30 metros que necesita gran humedad ambiental. Vive allí donde las lluvias son más abundantes debido a la influencia oceánica; también existen hayedos de menor entidad en las umbrías de otras zonas pirenaicas donde son frecuentes las nieblas. Indiferente a la naturaleza del suelo, el haya teme las heladas tardías que destruyen sus tiernas hojas jóvenes y su floración. Las ramas y hojas del haya están dispuestas en planos horizontales, provocando una densa sombra bajo la que crecen helechos y musgos, entre otras plantas aclimatadas a restricciones lumínicas.
 
 
Senda a traves del Hayedo
 
Los claros del hayedo-abetal se llenan de grandes hierbas como la belladona, chordoneras, saúcos, etc. En las zonas mas sombrías de estos bosques, entre musgos y delicados helechos, hallaremos una de las joyas botánicas del Pirineo, endémica de estas montañas: la oreja de oso (Ramonda myconi); florece a partir de la primera mitad de junio y es considerada un fósil viviente de la vegetación tropical que durante el Terciario ocupó los Pirineos, hace más de 20 millones de años. 
 
 
Oreja de oso ( Ramonda myconi )
En estas selvas se asientan los bosques mixtos, con gran variedad de especies, entre las que podemos encontrar serbales, robles, tejos, abedules, tilos, olmos, fresnos, avellanos, arces y álamos temblones.

El tejo (Taxus bacata) es un árbol de hoja perenne, no muy frecuente, que crece disperso entre bosques de otras especies. Las semillas tienen una envoltura carnosa de color rojo que atrae a los pájaros, estos frutos son comestibles pero el resto del árbol es altamente tóxico pudiendo ser mortal para el hombre y algunos animales.

 
 
Avellana fruto del avellano
El serbal de cazadores es otro habitante típico de los bosques mixtos de zonas húmedas, es un árbol de hoja caduca cuyos frutos forman unos vistosos racimos que se vuelven rojos al madurar en septiembre y perduran en el árbol hasta el invierno, son comestibles y muy apreciados por algunas aves por lo que eran utilizados  como cebo por los cazadores.
 
Serval de los cazadores
 
A la misma altitud que el abeto, pero por la vertiente opuesta, soleado, abrigado de los vientos húmedos y de las nieves persistentes, nace el pino silvestre. Sus hojas glaucas, llevadas por un fuste escamoso y rutilante hacia la parte superior, deja filtrar hasta el suelo una luz suave que favorece una flora semejante a la de las landas y prados cercanos. El pino silvestre (Pinus silvestris) es el árbol típico del piso montano seco. Es una preciosa conífera que alcanza los 30 metros de altura, siendo el que más madera produce del Pirineo oscense. Resiste condiciones ambientales muy duras y coloniza todo tipo de suelos, desde los rocosos y pedregosos con muy poca humedad hasta los suelos profundos, donde convive con el abeto, llegando en ocasiones a subir hasta los dominios del pino negro. La explotación generalizada de todos los bosques del piso montano ha favorecido la dispersión del pino silvestre, que espontáneamente ocupa los claros de quejigal, los del hayedo y los del abetal.
 
 
Pinar
En zonas apropiadas bajo el pinar se desarrollan diversos arbustos como el boj, el acebo y una capa de musgos, a veces muy gruesa, que cuando se empapa de lluvia guarda la humedad durante largo tiempo. En estos bosques también podemos encontrar arándanos, fresas, frambuesas, flores como las hepáticas y llamativos lirios como el martagón y el lirio del pirineo.
 
 
Frutos del Boj
 
Entre la larga lista de especies que adornan el campo con sus inflorescencias caben destacar por su belleza los narcisos de los poetas (Narcissus poeticus) y los Pseudonarcissus, que embriagan el aire de un agradable aroma y ponen una pincelada de blanco sobre el verde del prado. El amarillo lo ponen los dientes de león (Taraxacum officinale), las primaveras ó prímulas(Primula veris y P. elatior) y los ranúnculos; otras flores muy significativas son las anemones (Anemone nemorosa). Entrado junio podemos disfrutar de las azucenas silvestres (Paradisea liliastrum) en lugares expuestos al sol, mientras que las lavandas pirenaicas(Lavándula angustifolia sp. Pyrenaica) tendrán que esperar hasta julio en los sitios calizos y pedregosos algo secos. Dentro de las orquídeas, destaca por su rareza y escasez los zuecos (Cypripedium calceolus). Se trata de una de las especies más recolectadas por su vistosa bolsa central de color amarillo, un irresistible reclamo para los polinizadores que resbalan hacia el interior fecundando irremediablemente la flor a su salida.
 
 
Boj en primavera
 
PISO BASAL
 
El piso basal del pirineo al ocupar la zona baja de las montañas y los fondos de los valles, fue destruido en gran parte para destinarlo al aprovechamiento agrícola y ganadero. Durante siglos los quejigales suministraron leñas a los montañeses y en su tierra se asentaron muchos pueblos, pero una explotación excesiva y los consiguientes procesos de erosión arruinaron el bosque autóctono del Prepirineo. Posteriormente se abandonaron muchos de estos pueblos y sus campos y bancales se repoblaron de pinos, principalmente pino laricio (Pinus nigra), pero en muchos lugares el suelo perdió buena parte de su fertilidad, por lo que estos pinares están muy poco desarrollados, predominando los matorrales de boj y las aliagas.
 
 
Aliaga ( Genisca scorpius)
 
El quejigo (Quercus faginea) es un árbol noble de lento crecimiento, que después de mantener su vestimenta seca durante el invierno reverdece a partir de mayo. Ocupa una banda que se extiende por todo el Prepirineo, preferentemente en alturas comprendidas entre los 600 y 900 metros donde el clima predominante es el submediterraneo, caracterizado por una sequía estival mas corta que en el llano, frecuentes lluvias otoñales y heladas hasta mayo. Ocupa suelos muy variados teniendo una buena capacidad de reserva de agua. Siempre se encuentra acompañado del boj (Buxus sempervirens) que es un arbusto muy bien adaptado a este ambiente comentado, en esta comunidad también podemos encontrar la aliaga, el lastón, gayuba y senera. Protegidos por el boj aparecen a finales de invierno narcisos y violetas. En sus claros hallaremos plantas mediterráneas como tomillos, lavandas y linos.
 
 
Lavanda
A menor altura que el quejigo crece la carrasca (Quercus ilex rotundifolia) que ocupa las solanas calizas del prepirineo, no es muy exigente en cuanto al terreno, llegando a trepar por congostos desfiladeros fluviales, siendo el único árbol rupícola de esta zona. Con ella conviven el boj, el enebro, a sabina y la gayuba.
 
 
Enebro
 

¿SABÍAS QUE …?

  • El hombre ha modelado el paisaje, lo ha domesticado y ha hecho de la montaña un espacio habitable, aunque no siempre dócil. Pero desde la postguerra, esta cordillera se ha ido vaciando progresivamente de sus tradicionales moradores, y con ello se ha ido perdiendo todo un legado de conocimientos seculares ligados a las plantas. 
  • La montaña era la botica y la despensa de los pueblos pirenaicos. Entre los numerosos usos de las plantas, con la madera de tejo y de acebo se construían puentes, mientras que en la edificación de casas del prepirineo se utilizaban el carrizo con adobe y el ramaje de enebro para la techumbre. Y nada mejor que la dura madera de boj para tallar cuencos o cucharas. Como uso medicinal tienen mucho interés las plantas digestivas como las manzanillas y lo que ellos llaman tés, que abarca 36 plantas de té de monte y de roca, entre otros, además del Trifolium alpinum, un trébol alpino cuya raíz era arrancada por los pastores por su refrescante sabor a regaliz. Para aliviar el dolor de muelas se echaba mano del el beleño y para el muscular algunas árnicas. Contra la sarna y las heridas de provocadas en los cascos de los equinos se utilizaban la escabiosa mordida (Succisa pratensis).
  • No podemos olvidar el componente mágico-religioso de las plantas. Una de estas “flores mágicas” es el cardo de brujas también llamado cardo de puerto o de sol, (Carlina acaulis y C. acantifolia). Este símbolo solar era cortado en otoño por los aldeanos para colgarlo en los dinteles de bordas y establos. Con ello se creía que se espantaba a los malos espíritus. Una leyenda del Valle de Vio, al lado de Ordesa, cuenta que las brujas no atravesaban la puerta porque se entretenían contando los dorados pelillos del cardo hasta que les sorprendía el alba y tenían que regresar a su guarida. Los pelillos de este cardo son además un barómetro natural que sirve para predecir el tiempo ya que se cierran o se abre según la cantidad de humedad ambiental. Otra costumbre ritual es el endose, que consistía en entablar un diálogo con una planta o rezar unas oraciones para que la ésta se endosase la enfermedad y te dejara libre del mal.
  • Las plantas rupícolas reciben este nombre por vivir preferentemente sobre las rocas, donde aprovechan las mas pequeñas fisuras para adherirse y desarrollar por sus grietas raíces muy profundas que al mismo tiempo contribuyen a romper la piedra. Algunas plantas exclusivas de estratos calizos en paredes y canchales y endémicas del Pirineo central son la Borderea pyrenaica o la Petrocoptis crassifolia.
  • Rellenando grietas y pastizales pedregosos aparecen también las plantas crasas, que acumulan hasta la última gota de agua en sus hojas carnosas como la siempreviva (Sempervivum montanum).
  • Existen muchas especies adaptadas a vivir en los ambientes más variados: algunas sólo prosperan en zonas húmedas y sombrías como la oreja de oso y diversos musgos y helechos, otras prefieren peñascos secos y soleados como la corona de rey y otras Saxífragas, las hay acomodadas a vivir en la penumbra húmeda de cuevas y extraplomos como la Pinguicula longifolia, que se alimenta de insectos. En los suelos ácidos de las turberas tenemos un vasto espacio de exploración botánica; allí crece la carnívora atrapamoscas (Drosera rotundifolia) y los desgarbados y pegajosos tentáculos de las grasillas (Pinguicula grandifolia). Los rincones donde el suelo contiene humus abundante bien humedecido por las salpicaduras de pequeñas cascadas o rezumaderos están cubiertos de una vegetación especial de plantas de grandes hojas que preside Adenostyles alliariae. 
  • En los desprendimientos de la montaña, el Pino pudio se salva de los desmoronamientos sucesivos de nieve durante la temporada gracias a la gran flexibilidad de sus ramas, que se arrastran por el suelo desde las primeras coladas de nieve.
  • Los usos de la montaña han cambiado. El hombre regresa al Pirineo como turista y desconoce la manera de tratar este ecosistema tan sensible. Los embalses, las pistas de esquí, las urbanizaciones, los aparcamientos, las autovías, la contaminación de las fuentes y cauces o las carreteras están dañando a algunas comunidades de plantas y al conjunto paisajístico de esta cordillera. El paisaje que tenemos lo hemos heredado de unas actividades antiquísimas a las que se adaptaron las plantas. Hay una gran cantidad de ellas preparadas para recibir el agua fría de la montaña y evitar la erosión y han evolucionado hasta convertirse en endémicas sobre todo en las zonas altas, mientras que en las bajadas hay plantas que resisten el pisoteo pero no el trasiego de la maquinaria moderna que lo destruye todo.

                                             

   Flor del beleño (Hyoscamusniger)  folia)               

   Carlina (Carlina acanthi- grandiflora  )                                                                                                                                         

  Grasilla (Pin- guicula )

GALERÍA DE IMÁGENES

     Bosque mixto                                                                                      

   Globularias  (Globularia  punctata )                         

                                                 

 Maravilla (calendula offi- cinallis)                                                               

   Las Margaritas llenan los ca,pos en primavera                                           

  Rosal silvestre(Rosa canina)                                          

                                                      

       Hojas y semillas del Tilo                                     

  Acebo

 Flores de Carraspique                                                                              

   Lechetrezna ( Euphorba Cyparissias)                                                 

    Majuelo (Crataegus monoginea)                                     

     Sauco negro(Sambucus nigra)                                                   

    Aguileña(Aquilegia vulagaris)                       

   Madreselva                               

  Pino,Haya,Arce y Abedul conviven en nuesrtos

 bosques

   Abedul,hoja y fruto                                                                                                            

 Flores umbeliferas

    Margarita                                                                                                                         

   Mantis sobre Lirio pirenaico 

Continua más abajo…………..

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2 comentarios

  1. Creo que en la foto que pone BOJ EN PRIMAVERA, no es correcto, yo creo queson primulas

  2. Gracias Luis por la rectificación.

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