Los Zorros…..y sus leyendas

El Zorro

Una leyenda Blackfoot

Un día el viejo índio se fue de cacería, llevando al zorro con él. Llevaban de caza varios días, pero cazaron a nada. El tiempo era cálido y agradable, en el final del otoño.

Después de un largo día caminando, tenían mucha hambre, el viejo se fue a lo alto de una cresta y al otro lado, vio a cuatro antílopes acostados, pero no había manera de que pudieran acercarse a ellos.

Bajó y a su regresó y le dijo al zorro lo que había visto, y pensaron durante mucho tiempo, de que manera podían cazar a los antílopes.

Por fin el viejo le dijo al zorro: “Mi hermano pequeño, tan slolo concibo una sola manera, de conseguir estos animales. Este es mi plan, si estás de acuerdo, voy a arrancarle todos los pelos , excepto un mechón al.. final de su cola. Entonces usted se pasea por la cima de la colina y sube y baja, a la vista de los antílopes. Les parecerá tan gracioso, que ellos mismos se reirán hasta la muerte. ”

Al zorro no le gustaba la idea, pero no podía pensar en nada mejor, por lo que estuvo de acuerdo, con el proyecto del anciano índio.

El viejo le arrancó todos los pelos, dejándolo perfectamente desnudo, excepto el final de su cola y el zorro se fue sobre el cerro , corriendo hacia arriba y hacia abajo.

Cuando llegó cerca de los antílopes, giró sobre si mismo, caminó sobre sus patas traseras y pasó por hacer toda clase de piruetas y travesuras. Cuando los antílopes lo vieron por primera vez , se levantaron sobre sus patas, y lo miraron.

No sabían qué hacer con él, luego se echaron a reír, y cuanto más lo miraban, más se reían, hasta que pasado un tiempo, uno a uno, fueron cayendo exhaustas, hasta morir.

Entonces el viejo fue a la colina y bajó hasta donde se hayaban los antílopes muertos y comenzó a despedazarlos. A esas horas, había aumentado un poco más el frío.

“Ah, hermano pequeño”, dijo el hombre viejo al zorro, “lo has hecho espléndidamente. No me extraña que los antílopes se rieran hasta la morir. Estuve a punto de morir yo mismo, cuandote miraba desde la colina. Se veía muy divertido.”

Mientras él decía esto, seguia trabajando desollando las pieles y reservando la carne, para llevarla a la aldea. Durante todo el tiempo que estuvo hablando con el zorro, que estaba cerca, este estaba con la espalda encorvada y sus dientes castañeteaban de frío. Ahora un viento se levantó desde el norte y unos pocos copos de nieve, estaban volando en el aire.

Hacía cada vez más frío y más frío. El viejo seguía hablando, no paraba de hablar al zorro, que estaba sentado desnudo detrás de él, completamente inmóvil, con la mandíbula hacia fuera, enseñando los brillantes dientes.

Por fin viejo tenía la piel todos los antílopes y la carne cortada. Se levantó, dijo: “Está haciendo bastante frío, ¿no es cierto?.. Bueno, no me importa el frío, tenemos toda la carne, para pasar el invierno, ya no vamos a tener nada que hacer, pero fiesta, bailar y cantar, lo haremos hasta la primavera. ” .

El zorro no respondió. Entonces el viejo se enojó y gritó: “¿? ¿Por qué no me respondes? No me oye hablar con usted?” El zorro no dijo nada. Entonces el viejo, que estaba loco, le dijo: “¿No puedes hablar?” y se acercó al zorra y le dio un empujón con el pie y el zorro se cayó. Estaba muerto, rígido, congelado por el frío.